El niño de Isinche
se encuentra en un lugar sagrado desde las colonias aborígenes, está
situado al sur occidente del cantón Pujilí, la antigüedad de la
figura se remonta al siglo XVII, cuenta la leyenda que en cierta
época los pobladores de la zona no tenían provisiones y debían
viajar a sitios poblados para abastecerse.
Pero un cierto día
un comerciante regresaba a su hogar y trajo algunas cargas sobre el
lomo de una mula, pero hubo un momento donde el cuadrúpedo se
resistió a seguir caminando y reclinó el costal frente a la puerta
de la capilla de Isinche. De pronto el comerciante se percató que
del costal había caído una bella imagen del niño Jesús, entre
tanto la mula desapareció.
El campesino creyó
que era un milagro y desde entonces es adorada por los feligreses.
También cuenta la
historia que el dueño de la hacienda es el que construyó la capilla
y fue el primer prioste de una fiesta que se lleva a cabo hasta ahora
con la duración de un mes y veintiocho días y en la que participan
priostes de distintas comunidades.
Antes este lugar
pertenecía a los jesuitas, en este funcionaba un centro de
actividades artesanales, tejidos y otros oficios, por ello este lugar
estuvo considerado como un aposento de avance poblacional y
desarrollo comunitario.
La fe que tienen los
devotos al “Niño de Isinche” es grande tiene el prestigio de
hacer milagros y otros aseguran que crece. Según los habitantes del
lugar hace 80 años el niño crecía, esto era notorio cuando se
cambiaba su atuendo.
Sus milagros
La gente que cree en
sus milagros dejan muestra de su agradecimiento con la entrega de
placas recordatorias y fotografías, son miles de ellas que están
pegadas a la pared y otras guardadas en grandes baúles que a futuro
pasarán a exhibirse en un museo que está en proyección de
construirse.
Turismo
El santuario se ha
convertido en uno de los sitios más concurridos por los turistas
nacionales y extranjeros, en especial los días 24 y 25 de diciembre,
miles de feligreses asisten a la iglesia para venerar al niño, dejar
los recuerdos de agradecimiento y otros a pedir favores.
Fiestas Populares
La fiesta en el mes
de diciembre comprende de tres partes que se desarrolla en tres días:
La Víspera, La procesión y La Misa.
Faltando ocho meses
antes de iniciar la fiesta, el prioste va de casa en casa, pidiendo
“jochas” (intercambio de servicios). Si el dueño de casa acepta
dicha petición, se convierte en “Yura”, cargo que se extiende
también a la esposa. La persona elegida como Yura no podrá negarse
a cumplir con el cargo ya que es de mal presagio. Hay un Yura para
cada grupo de disfrazados.
Participantes: Los
disfrazados, los tres Reyes: el Rey ángel, el rey embajador, el rey
mozo. Los negros de color, los “negros blancos”, los
saumeriantes, las cantoras, el síndico, el huasicama, el mayordomo,
los caporales, las chinas, los yumbos, los payasos y monos, las
bandas, los yuras, todos ellos cumpliendo con funciones especificas
en esta fiesta.
Preparativos: Un año
antes de la fiesta comienzan los preparativos con la nominación del
prioste, que es un comunero que se presenta, por lo general, de
manera voluntaria por devoción al “Niño de Isinche” (que tiene
prestigio de ser milagroso)... desde ese día se dedican a ahorrar
dinero y, si es necesario emigran para tener más ingresos.
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